En 1988, Lucas Bravo, un campesino de la Provincia del Este, descubrió que podía viajar al año 2025. Vendió verduras desechadas de la modernidad en los ochenta y ganó su primer dinero. Defendió a su familia, castigó a los malvados y, con astucia y honestidad, construyó un negocio entre dos épocas. Pasó de ser un pobre a un magnate, cambiando el destino de los suyos.