Kael, con fuerza de otro mundo, fue sellado por su madre a los seis años. Doce años después, en Esparta, lo humillaban por bastardo. Llegaron Xerion y el gigante Urag a llevarse a Selene, y cuando Aristos murió, Kael mostró su poder, mató a los invasores y los espartanos lo siguieron. El rey Jerjes se puso furioso, y Kael se fue con 300 soldados a las Termópilas.