Empujada por la necesidad, Elena Solano, termina entregando su pureza a Isaac Lobos, el hombre que ha amado en secreto durante ocho años. Isaac se vuelve adicto a ella, pero la trata simplemente como una amante oculta, alguien que debe permanecer en las sombras sin promesas de un futuro. Ella, aceptando el mismo destino, decide marcharse sin mirar atrás cuando el contrato llega a su fin. Solo cuando Isaac cree haberla perdido para siempre, se da cuenta de la amarga verdad: ella ya se había filtrado hasta la médula de sus huesos, y lo que sentía no era solo deseo, sino un amor profundo e incurable.