Al enterarse de la situación, Bo Ye decide llevar a Jiang Sheng consigo y colmarla de atenciones y cuidados, rescatándola de la vida de humillaciones que padecía en casa de su hermano y cuñada. Poco a poco, Jiang Sheng se convierte en la única luz en la oscura existencia de Bo Ye. En la convivencia, ambos hallarán en el otro refugio y redención, sanando mutuamente las heridas que el mundo les había dejado.