La hija adoptiva de la familia Landa, Elia Landa, es una tonta que todo el mundo conoce. El hijo mayor de la familia Vera, Brando Vera, quedó ciego tras un accidente automovilístico hace cinco años. Por casualidad, los dos son emparejados por sus familias para un matrimonio concertado. Pero nadie sabe que ni su tontería ni su ceguera son reales, y como todos creen que son fáciles de intimidar, se presentan en su puerta para provocarlos, uno tras otro.