Su hermano desapareció hace dos años. Hoy le envió un mensaje diciendo que no subiera, pero su nota a mano le rogaba que fuera a salvarlo. Uno mentía. Ella subió y halló a su mamá con la cara invertida y a su papá con las manos al revés. Tenía seis horas para escapar y las reglas de él eran su única esperanza, pero, ¿y si obedecerlas le costaba la vida?