Días antes de su coronación, Lilith, heredera del trono de la Luna de Sangre, fue traicionada por Ragnar y su media hermana Vaelin, quienes la apuñalaron y arrojaron del castillo. La creían muerta, pero regresó para reclamar su trono con León, un feroz hombre bestia que liberó de las fosas. Al aparecer una marca dorada en su cuello, descubrió que León no era un esclavo, sino el Rey León Dorado.