Sean se ganaba la vida transmitiendo en vivo sus vuelos en avioneta fumigadora. En una brutal tormenta, interceptó la llamada de auxilio de un avión comercial averiado y lo arriesgó todo para guiarlo a salvo, rescatando 226 vidas. Pero, como recompensa, la aerolínea le impuso una devastadora demanda por 41 millones de dólares. ¿Pudo este héroe sobrevivir a tanta injusticia?