Tras sobrevivir a un mes de secuestro y tortura, Claire regresa a casa con un severo estrés postraumático, solo para ser incomprendida y humillada por su hermano Maxwell y su familia. Conforme el trauma se vuelve imposible de ignorar, Maxwell empieza a dudar de su propio criterio, pero cuando Claire renuncia a diez años de amor y decide marcharse, él finalmente comprende que la verdad nunca fue lo que creía.