Mallory, embarazada, es apuñalada por Chloe, la exnovia de su esposo Killian. Engañado por las mentiras de Chloe, Killian desvía la sangre que salvaría la vida de su esposa y la obliga a firmar una renuncia. Mallory y la hija que esperaba mueren desangradas. Al salir la verdad a la luz, Chloe es condenada a cadena perpetua. Tras limpiar el nombre de Mallory, Killian sufre un accidente de auto camino al cementerio en una noche lluviosa. Cede su lugar de rescate a otra mujer embarazada y muere. Como espíritu, se arrepiente ante ellas, pero Mallory le da la espalda con firmeza, llevando a la bebé en brazos.