La criada Florencia fue leal a su señora, pero esta la traicionó. Al renacer, decidió cambiar su destino y se acercó al suegro de su señora, el marqués de Villa-Serena, un hombre muy poderoso.
Florencia se liberó de su papel de doncella y descubrió que había sido intercambiada con Sofía Fuentes cuando eran bebés. Castigó a los malos, recuperó a la hija y se casó con el duque que la amaba.