Confundir a un temible sireno con un pacífico tritón fue su mayor error. Cuando Elena intentó enseñarle a cortejar, el monstruo marino comprendió que ella era su presa. Secuestrada en las profundidades por una criatura obsesiva y dominante, descubrirá que no hay escapatoria cuando el depredador del océano decida reclamar a su pareja.