Expulsada del palacio tras quedar embarazada, Éverly cría a sus gemelos bajo el desprecio de su clan. En la Bendición, el Rey Alfa descubre que Noé y Elara llevan su sangre real. Ante el rechazo del Consejo, se alza para proclamar a Éverly como su pareja predestinada y dar a los niños el título de príncipes, enfrentando a todos por su familia.