Luciana ve espíritus desde niña. Sus padres la desprecian y miman a la adoptiva Camila. El prometido de Camila, el heredero mafioso Adrián, cae en coma tras un tiroteo. Camila se niega a casarse con él. Solo Luciana ve su espíritu y oye su promesa de veinte millones de dólares a quien lo cuide. Ella se ofrece a casarse en lugar de Camila por dinero y lo cuida en silencio hasta que él despierta.