Tras un divorcio que la deja sin nada, Abril acepta un matrimonio por contrato con Rafael, el poderoso príncipe lobo, para cuidar a su heredero. Lo que comienza como un acuerdo se convierte en un verdadero hogar, mientras Abril recupera la confianza y se acerca a Rafael. Cuando su arrogante exmarido reaparece, descubre demasiado tarde que la mujer que humilló ahora es una princesa fuera de su alcance.