Valeria sufre la traición de su esposo Adrián y su hijo Mateo, quienes creen que una maqueta es un portal a un mundo post-apocalíptico donde tienen otra familia: Vera. Ignoran a Valeria, le arrebatan sus cosas y hasta le extraen sangre a la fuerza para salvar a Vera. Valeria destruye la maqueta con un martillo, atrapándolos. Se divorcia, reconstruye su vida y ellos terminan solos, señalados como locos.