En mi vida pasada, esa mujer robó a mis mellizos, tomó mi identidad y los crió como suyos durante cuarenta años. Al renacer el día después del parto, la reconocí al instante. Esta vez no acepté su ayuda, no aparté los ojos de las cunas y llamé al frío jefe de la familia. Robaron a mis bebés, bloquearon el hospital, los encontraron en un cuarto de calderas, arrestaron a los culpables y desenmascararon su plan. Volví a la hacienda con mis hijos y el hombre más temido aprendió a ser padre. ¿Crees q