Durante diez años, Natalia sacó una papeleta blanca mientras su prometido, Javier, zarpaba con Bella. Hasta que descubrió que él había manipulado todos los sorteos y nunca había pensado dejarla subir a su barco.
En el undécimo festival, Natalia sacó una papeleta roja y subió al barco de Lucas, su antiguo amigo, que había regresado de Nueva York.
Javier salió desesperado tras ella, pero esta vez, Natalia no volvió la vista atrás.