Viviana Ríos era la chica más rica y gordita de su universidad. Se enamoró de Román Vega, un estudiante pobre, y pagó la operación de su abuelo para que aceptara ser su novio. Durante cuatro años, Román sufrió las burlas de todos.
Cuando su familia quebró, Viviana lo dejó para no ser una carga y desapareció.
Cinco años después, Viviana había cambiado por completo. Trabajaba sin descanso para pagar las deudas familiares cuando reencontró a Román. Aquel joven pobre y dulce ahora era un temido jefe de la mafia.
Mientras intentaban acercarse, Estela conspiraba para separarlos y Marco usaba las deudas para obligar a Viviana a casarse con él. Román se enfrentó a sus enemigos para protegerla.
Finalmente, descubrieron que su amor nunca fue una transacción. Ambos se amaban, pero la inseguridad, el orgullo y los malentendidos los habían separado.