Elena, la heredera secreta del imperio Montoya, finge no entender italiano. Su prometido Adrián y su mejor amiga Alessa se burlan de ella en ese idioma. Pero Elena lo entiende todo. Cuando la traicionan y casi la matan con una sopa de langosta, ella decide vengarse. En la cena de compromiso, su abuelo revela la verdad: ella es la única con poder para firmar el contrato. Adrián palidece. Alessa tiembla. Y Elena solo sonríe. ¿Qué hará ahora con ellos?