Después de casarse con el poderoso Alejandro, Lucía sufre constantes desdenes. Para salvar a su hermano, que padece leucemia, ella le pide ayuda repetidamente, pero su marido y su secretaria Blanca la rechazan una y otra vez. Finalmente, su hermano muere trágicamente, y a Lucía también le diagnostican cáncer gástrico en etapa temprana. Descorazonada, Lucía pide el divorcio con determinación y se marcha lejos de todo. Alejandro cobra conciencia de su error demasiado tarde y no logra retenerla nunca más. Santiago, a quien Lucía había ayudado en el pasado, la cuida en silencio y la acompaña mientras lucha contra su enfermedad. Tras superar tantas penalidades, Lucía deja atrás los dolores del pasado y consigue una vida feliz que le pertenece por derecho propio.