Mía ha podido entender a los animales desde siempre, pero aprendió a ocultar su don para evitar que la tomaran por loca. Todo cambia cuando llega a la mansión Montero y escucha a Blanco, el león blanco de Alejandro, suplicándole ayuda. Al salvarlo de una muerte planeada, Mía queda atrapada entre traiciones, secretos familiares y una peligrosa atracción por el magnate. Y Blanco tiene una idea muy clara: convertirla en su “mamá”.