Luis fue llevado por su cuñado Daniel a criar ranas de bosque. Tras dos años de duro trabajo, dominó la tecnología clave. Cuando vendieron las ranas por tres millones, solo le dieron cincuenta mil y lo echaron con desprecio. Tomó prestado ochenta mil, alquiló un invernadero al frente y empezó su propio negocio. Su esposa lo apoyó sin reservas y criaron ranas de excelente calidad. Daniel, en cambio, expandió sin control, abusó de hormonas y todas sus ranas murieron. Endeudado, intentó envenenar a Luis para vengarse y terminó en prisión. Luis, mientras tanto, prosperó y se convirtió en el líder del desarrollo del pueblo.