Noche de tormenta. Mía Valverde ve cómo su tío, César Sánchez, asesina a sus padres para robar el poder familiar. Huye, la persiguen, cae por un acantilado... y la salva el Ermitaño Blanco. Desesperada, se arrodilla y suplica venganza. Él solo le entrega una rutina de respiración: —Para cuidar tu salud. Lo que Mía ignora: esos ejercicios son el arte divino más poderoso. Y ella, sin saberlo, es la cultivadora más pura en diez mil años. Mientras todos la subestiman, está a punto de despertar.