Siete años de mentiras. Alejandro se partió el lomo trabajando para mantener a Valeria, su esposa, que se hacía la pobre. Pero ella no era pobre: era la dueña del Grupo Alba. Y todo ese dinero se lo gastaba en otro hombre. Lo humilló, lo pisoteó, lo despreció. Sin saber que cada golpe que le daba, lo estaba convirtiendo en el hombre que un día la destruiría.