Para recuperar su reino, se entrega al brutal Rey Bestia. Pero la mano derecha del tirano, el príncipe vampiro, es el prometido al que creyó muerto: un príncipe humano exiliado que volvió de entre los muertos sin latido, sin deseo y sin nada que sentir. Ahora su única arma es hacerlo arder de celos una última vez, aunque el precio sea la vida de él… o el corazón de ella.