Leon juró aguantar cien errores por Victoria, la hija del Padrino de la mafia. Durante una década, la protegió, destruyó a sus rivales y la llevó a la cima. Pero ella comenzó a desconfiar de él y le quitó el poder. Cuando se agotó la oportunidad número cien, él se marchó. Solo cuando su imperio se desmoronó, ella comprendió que el hombre que había echado era quien sostenía su mundo.