Mateo pasó siete años haciendo trabajos de reparto para ayudar a su esposa, Viviana, a pagar sus deudas, creyendo que era contadora. Pero, tras vender una patente por millones, la descubrió con su amante y supo que ella era una CEO. Decidido a divorciarse y proteger su fortuna, les dio una sorpresa: era el nuevo CEO del poderoso Grupo Corona.