Esteban Guzmán, el implacable tiburón financiero de Wall Street, fue plantado públicamente por Clara Herrera, quien se casó con Gabriel Cortés creyéndolo un nuevo rico. Mientras ambos esperaban que Esteban perdiera el control por despecho, él congeló los activos del Grupo Herrera y orquestó una adquisición que llevó a Gabriel a la ruina y a prisión. Esteban terminó coronándose como el mejor negociador de fusiones y adquisiciones de Wall Street.