Hace cinco años, Sofía Díaz, heredera de un imperio farmacéutico, y el obrero Ezequiel Serrano se enamoraron y tuvieron una hija. El padre de ella, opuesto a la relación por la diferencia social, aprovechó la recaída de leucemia de Sofía —y su necesidad urgente de un trasplante de médula— para forzar a Ezequiel a abandonarla. Con el corazón destrozado, él accedió a la separación para salvarle la vida.