Él era el bastardo de sangre sucia, escupido por toda la academia y la nobleza imperial. Se abrió paso a golpes hasta los Sagrados Juicios para cambiar su destino. Pero cuando su poder oculto comenzó a brillar, su padre y su medio hermano intentaron ejecutarlo en público para sepultar la verdad. Al borde de la muerte, el colgante que sellaba su poder divino se rompió. La furia de Zeus descendió en forma de enviado divino. Los arrogantes nobles cayeron de rodillas, suplicando perdón.