Carlos Sanz dio todo por su familia, pero fue incriminado por su hermanastro Joan y abandonado por los suyos. Murió odiado. Al renacer, se niega a cargar con la culpa y expone la verdad: Joan atropelló a alguien y huyó. Pero su madre y hermanas lo acusan falsamente. Harto, corta lazos y jura venganza. Su misión: desenmascarar la hipocresía de quienes llamaban familia. Esta vez, nadie le arrebatará su dignidad.