Paloma, una humilde doncella, lleva seis años sin pagar tributo. La concubina imperial le exige que su padre se arrodille y suplique perdón en tres días. Lo que nadie sabe es que su padre es nada menos que el Emperador del Cielo. Acusada falsamente de traición, es condenada a muerte. En el momento del golpe, el cielo se abre: el Emperador desciende, desenmascara a los culpables y salva a su hija. Paloma regresa al cielo y se convierte en juez del inframundo... para juzgar ella misma a quienes la torturaron.