En 1920, en el pueblo de Aguas Negras, Pedro regenta una funeraria familiar con mano firme y artesanía impecable. La actriz Antonella llega para vengar una injusticia de hace décadas. Uno por uno, los culpables caen por su propia codicia. Pedro, fiel a su oficio, recoge los restos y da sepultura a los muertos. Juntos, entre ataúdes y verdades, devuelven la paz a un pueblo manchado de sangre. El bien y el mal se pagan cara a cara.