Valeria cocina cuatro muslos. Su hijo le impide comer, cree que el padre da más y ella no merece. El padre la ridiculiza llamándole «tigresa». Valeria descubre la mentira: Miguel gana menos, pero la humilla para ocultar su inseguridad. Harta de falsedades y de criar un hijo desagradecido, decide divorciarse. Por fin, se elige a sí misma.