Silvia mantiene una relación oculta con un sumiso virtual al que llama su perrito. Jamás sospecha que ese hombre devoto es Julián, su frío y despiadado instructor militar que la castiga sin piedad cada día. Un casual encuentro hotelero y un collar grabado con sus iniciales revelan la espantosa verdad. Ella lo tienta para vengarse, dividida entre el pánico de ser descubierta y una atracción prohibida arrolladora. Finalmente confiesan quiénes son, chocando la rigurosa disciplina militar con su secreto vínculo íntimo.