La noche de su divorcio, Valentina perdió su matrimonio, su trabajo y su hogar. Sin tener adónde ir, terminó entrando en el mundo de Damián, el temido Señor Dragón de la Zona Alta, y convirtiéndose en la “madre por contrato” de Santi, su hijo de cuatro años. El pequeño, que rechazaba a todas las mujeres, fue el primero en aferrarse a su mano. Pero el verdadero peligro comenzó cuando el frío e intocable Damián empezó a romper, una por una, las reglas que él mismo había impuesto.